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Reformas, instalaciones y oficiosPara entonces ya han pedido otros dos presupuestos. No te ganan por precio: te ganan por llegar antes. Y el que llega tarde, además, sale distinto cada vez según quién lo escriba.
Alguien escribe al móvil de la empresa pidiendo precio para cambiar una bañera por un plato de ducha. Estás en una obra, con las manos llenas.
Lo ves, pero te faltan datos: los metros, si hay que alicatar, si hay que quitar la bañera vieja. Contestas preguntando y se abre un intercambio de cuatro mensajes.
Ya tienes los datos. Toca abrir la hoja de precios, sumar, escribir el presupuesto y darle formato. A las diez de la noche, después de doce horas de obra.
Lo mandas. Bien hecho, con buen precio.
«Gracias, pero ya hemos cerrado con otros.»
El precio era bueno. Lo que faltó fueron tres días.
Una, no cuatro. Primero escuchamos, luego proponemos la que más duele, con alcance, plazo y precio escritos antes de empezar.
Tus conceptos y tus precios se escriben una vez. La conversación recoge los datos que faltan y el documento sale montado, con base imponible, IVA y total.
Por el mismo WhatsApp, mientras el cliente sigue interesado. No por un correo que abre dos días después.
Cuando dice que sí, tu equipo lo sabe al momento y queda anotado quién tiene que confirmar la fecha de inicio.
Días desde que preguntan hasta que aceptan, y desde que aceptan hasta que se cobra. Es el número que dice si esto ha servido.
Nunca con tu número ni con tus datos. Así responde el sistema cuando ya sabe lo que tú le has dejado escrito.
Seis minutos, no tres días. Y el documento sale con tus conceptos y tus precios, no con una cifra improvisada.
El tarifario es tuyo. Nosotros montamos el sistema que lo usa siempre igual.
El sistema envía el presupuesto y registra la aceptación. La fecha de inicio la confirmas tú.
Si el cliente pide algo que no está en el tarifario, la conversación pasa a una persona en vez de improvisar un precio.
Eso depende de tu precio y de tu zona. Lo que prometemos es que las peticiones dejen de enfriarse esperando.
Una conversación de veinte minutos. Miramos qué entra, por dónde y qué pasa después. Si podemos ayudarte, recibes una propuesta con alcance, plazo y precio. Si no, te lo decimos.
20 minutos · Sin tecnicismos · Sin compromiso